Órdenes de trabajo para tu taller mecánico
Entra un auto. Sale con todo anotado.
Cada trabajo con su cliente, sus repuestos, su mano de obra y las fotos de lo que se tocó. El que atiende el teléfono sabe responder sin buscar a nadie.

Lo que pasa sin esto
Cada auto que sale se lleva la mitad de la historia.
Lo que sabe cada uno no lo sabe el resto
El que atendió al cliente sabe qué prometió, el mecánico sabe qué encontró y vos sabés cuánto cuesta. Los tres datos están, pero nunca en el mismo lugar ni al mismo tiempo.
El auto vuelve y se empieza de cero
"¿Cuándo me cambiaron la correa?" A los ocho meses no hay quién lo conteste: el presupuesto está en un WhatsApp, la observación en un papel y el kilometraje en la memoria de alguien.
Y lo que se hizo hay que creerlo
El cliente paga sin ver nada. Cuando después discute un repuesto, la única prueba es tu palabra — y el que pierde esa discusión siempre sos vos.
Tallear guarda cada trabajo con su cliente, sus repuestos, su costo, su kilometraje y sus fotos.
El que atiende responde con la pantalla adelante, y el cliente se lleva el comprobante de lo que se hizo.

La ficha del trabajo
Qué se hizo, qué falta y cuánto suma.
Todo lo del auto en una sola pantalla. Sin abrir tres pestañas ni preguntarle al de al lado.
Repuestos y mano de obra juntos
Cargás lo que se usó y lo que se hizo. El total se arma solo y queda a la vista, con lo cobrado y lo que falta cobrar.
El kilometraje, cada vez
Anotás el km de entrada. La próxima vez sabés cuánto anduvo y qué le hiciste, sin adivinar.
Los repuestos salen de tu catálogo
Escribís las primeras letras y aparece con su precio y su stock. O abrís el catálogo adentro del trabajo y vas eligiendo. Lo que no está, lo escribís a mano.
Etiquetas para lo que no puede esperar
Marcás un trabajo como urgente o esperando repuesto. Se ve el color desde el tablero y ninguna entrega se traspapela.

Las fotos del trabajo
Las saca el que está con el auto, desde su celular.
El mecánico no necesita sentarse en la computadora ni pedirle la clave a nadie. Escanea el código de la hoja y sube las fotos ahí mismo.
Un código en la hoja del trabajo
Imprimís la hoja para el taller y sale con su código. El que la tiene en la mano la escanea y abre el trabajo en el celular.
La foto queda pegada al trabajo
El disco gastado, la rueda desarmada, la pieza que se cambió. Cada foto con su fecha y su comentario, guardada donde corresponde.
El antes y el después
Comparás cómo entró con cómo quedó. Es lo que le baja la discusión al cliente antes de que empiece.


El tablero
Cada uno ve qué le toca sin preguntarte.
Los autos del día repartidos por etapa. Se arrastra la tarjeta y el taller entero se entera.
Las etapas de tu taller
Cada etapa tiene sus pasos, y los pasos los armás vos: «esperando repuesto», «en el chapista», los que usa tu taller.
La foto del auto en la tarjeta
El mecánico reconoce el trabajo de un vistazo, sin leer una patente. En un taller lleno, eso solo ya ordena el día.
El mismo tablero en el celular
Al lado del auto, desde el mostrador o desde tu casa un domingo. Es la misma información que en la compu.
Cómo se usa
Del auto que entra al cliente que se va.
Buscás la patente y abrís el trabajo
Si el auto ya pasó, aparece con su dueño y todo lo que se le hizo antes. Cargás lo que hay que hacer y listo.
Imprimís la hoja para el taller
El mecánico la tiene en la mano con lo que hay que revisar. Trae el código para abrir el trabajo desde el celular.
El taller carga las fotos mientras trabaja
Lo que se encontró, lo que se cambió, cómo quedó. Cada foto se guarda en el trabajo con su fecha.
Cobrás y el cliente se lleva el comprobante
Con tu logo, tus datos y las fotos de lo que se hizo. Se lo imprimís o se lo das en PDF.
Detalles que cambian el día
Tres cosas que ya están adentro y casi nadie usa.
Buscá por patente desde cualquier pantalla
Escribís la patente arriba y aparece el auto, su dueño y todo lo que se le hizo. Sirve mientras tenés al cliente al teléfono.
Sacá la foto del auto al entrar
Un golpe que ya traía, una llanta rayada. Dos minutos ahí te ahorran una discusión entera después.
Usá una etiqueta para lo que esperás
Un color para los trabajos frenados esperando repuesto. De un vistazo sabés a quién tenés que llamar hoy.
Preguntas
Lo que más nos preguntan.
Desde el de una sola persona hasta el que tiene siete u ocho empleados y varios puestos. En el chico ordena lo que hoy vive en la cabeza de uno o dos: basta que salgas a comprar un repuesto para que el otro no pueda responderle a un cliente. En el grande resuelve algo distinto — que cada uno vea lo suyo y que vos sepas qué pasó sin ir a preguntar.
Sí, cada persona entra con el suyo. Es lo que después te deja saber quién cargó qué. Imprimís la hoja del trabajo, el mecánico escanea el código con su celular y sube las fotos desde ahí, sin sentarse en la computadora.
No hace falta pasar el historial viejo: se arranca con los autos que entran a partir de hoy y en dos semanas ya tenés el movimiento del taller adentro. Tu catálogo, con sus códigos y precios, sí lo importás vos desde un Excel.
Sí. La hoja del taller es distinta de la del cliente: no lleva precios y sí lleva el código para abrir el trabajo desde el celular y cargar las fotos.
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